La nube que ciega a Aena y a las aerolíneas
El sábado por la tarde Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) alertó que todo el espacio aéreo de la cornisa cantábrica iba ha estar cerrado desde las 20.00 horas hasta las 10.oo horas del día siguiente. Todo se debe a la erupción de un volcán islandés de nombre impronunciable y su consiguiente nube de polvo. Asimismo, Aena recomendó a todos los clientes afectados por el cierre de aeropuertos que no se acercasen a los mismos y que cualquier consulta la dirigiesen a las aerolíneas de manera telefónica. El sábado, una hora después de cerrar los aeródromos, se volvieron a abrir.
El domingo, más de lo mismo. A primera hora, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea dio cerró once puertos aéreos de Catalunya y del norte de la península hasta las 16.00 horas. A lo largo de la mañana, cinco nuevas pistas fueron clausuradas. ¡Y no sólo eso! El horario de cierre se amplió hasta las 20.00 horas. No obstante, por arte de birlibirloque a las 15.30 horas se reabrió el espacio aéreo. Y yo me pregunto: toda esa gente que se tuvo que buscar la vida (alquiler de coche, tren, autobús, etcétera) para llegar a su destino, ¿cómo se le explica que el viaje que se había cancelado se ha vuelto a habilitar, mientras se está conduciendo hacia el destino en un coche que se ha alquilado para tal propósito, frente a la imposibilidad de volar? La respuesta: un cabreo de cojones.
La verdad es que si fuese yo, pensaría que me estaban tomando el pelo. En primer lugar el descontrol de Aena, y por otro lado, las aereolíneas que hacen lo que les dicta Aena y luego la ley (en este orden). Aun así, el mismo martes comenzaron a las líneas aéreas a quejarse. Las empresas reclamaban más flexibilidad o, dicho de otra manera, menos restricciones. Querían -y aún quieren- que sean las propias Ryanairs, Iberias, Air Franceses, EasyJetes, British Airwasses, es decir, ellas mismas, quienes decidan si realizar el vuelo o no, sin que Eurocontrol, la Organización Europea para la Navegación Aérea, o la Aena de turno ponga ningún tipo de pega. Y, por su puesto, frente a la presión ejercida Eurocontrol ha cedido y desde ayer (19 de abril de 2010), permitió el vuelo del 50% de los viajes previstos en toda la Unión. Las pérdidas económicas suponen ya a 600 millones de euros para las grandes aerolíneas.
Y mientras tanto incongruencias entre los clientes. Hay quienes quieren llegar, pero vivos. Ahora, cuando tengamos el primer avión estrellado por culpa de la nube piroclástica (en roman paladino: ceniza volcánica), a ver qué pasa entonces. Las empresas barren para su casa, Eurocontrol también. Dios quiera que no haya muertos sobre la mesa. A ver qué opinan los seguros de esto.










