Cuando José Saramago detuvo a La Muerte

José Saramago ha muerto. Pero no siempre fue así. Recuerdo una vez que hizo que todo un país estuviese en vilo porque ninguno de sus habitantes podía morir. Detuvo a La Muerte e, incluso, hizo que ésta se enamorase de un hombre. E hizo que la península ibérica se convirtiese en una isla y girase sobre sí misma. Eran los buenos tiempos, cuando pese a sus achaques, conseguía iluminar o cegar al mundo, según le convenía.

Eran buenos aquellos tiempos en los que nos hizo salir de una cueva, para darnos cuenta de que vivimos en una mayor. También tuvo, no obstante, tiempos jodidos. Como cuando quiso ser un evangelista y le costó más de un disgusto y premio. Pero antes de eso quiso ser cronista de la realeza y reprodujo la bajeza de ese mundo, estrapolable a hoy.

A algunos les enseñó la izquierda y a otros, a los que no querían estar junto a él, la derecha. Y hasta a algunos pocos geeks les mostraba un camino mediante un cuaderno, que casi no llevaba firma. Porque ningún nombre era conocido, exceptuando uno: José.

José Saramago ha muerto, pero ¡Joder, cuánto nos ha dado en vida!

Zabaldu eta gozatu / Comparte y disfruta: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • email
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print
  • Technorati
  • Wikio ES
  • TwitThis

2 Responses to “Cuando José Saramago detuvo a La Muerte”

  1. Graciana Says:

    Para cuando tu primera novela???

  2. admin Says:

    eso queda lejos todavía. gracias por pasarte!

Leave a Reply