Euskal Strong Festival: homenaje a los que fuimos
Después de la insistencia de Harriet, he decidido escribir una breve crónica de lo que fue el Euskal Strong Festival, o como diría uno que yo me sé, “Ese festival de jarcoretas“.
Mientras yo me encontraba en el nonick 09 gracias a la fabulosa conexión a Internet de la EITB me pude conectar al MSN en uno de los descansos. Y allí conectados se encontraban Harriet y Lasa, que muy amablemente me invitaron a ir con ellos al Euskal Strong Festival que se iba a celebrar en Durango. Y yo, después de pensar que podía ser una bonita juerga, decidí apuntarme.
Así que después de cebarme a pintxos y a cerveza en el Lunch del nonick cogí un tren que salía de Bilbo y me llevaría hasta Durango. Mis compañeros de clase fueron en coche, y para cuando yo llegué ya estaban rondando la taquilla, para recoger las invitaciones (que les habían tocado en el DV). Pero, ¡vaya por dios! Las taquillas estaban cerradas y eso que el festival comenzaba en breve.
Así que sin otra cosa mejor que hacer y ya que llovía, nos refugiamos en el Kafe Antzoki de Durango. Pedimos tres cañas que, por cierto, eran Cruzcampo. Entonces tomamos la determinación de que Harriet no iba a volver a pedir cerveza para nosotros en su puta vida (o por lo menos para mí). Y la siguiente ronda pedimos otras tres cañas que creo que eran Heineken (no mejoraba mucho la cosa, pero un poco sí). Después de tomar una tercera ronda salimos y nos dirigimos al coche de Lasa para poder dejar mi mochila (pues llevaba el portatil). En el camino se nos ocurrió que, quizás, nuestra amiga y compañera Monika (en ese orden), duranguesa de pro, estaría trabajando en su bar. Y pensamos en hacerle una visita, pero antes la llamamos. No trabajaba, así que nos quedamos sin café. Pero de cualquier modo quedamos para cenar con ella y con Amaia, otra amiga y compañera (en ese orden, también).
De vuelta del coche fuimos a por las invitaciones y, esta vez sí, esta vez las taquillas estaban abiertas. En la entrada nos dieron una pulserita azul, que aun conservo (aunque no sé por qué). Y el festival comenzó. Pero había un problema, eran más los miembros del grupo que los que nos encontrabamos viéndolos. Después de oir dos canciones (o 7 mínutos de ruido, depende de cómo se mire) decidimos salir e ir a tomar más cerveza. Pues los grupos que nos interesaban eran Hamlet (sobretodo a Harriet) y Walls of Jericho (a los que yo no hacía más que llamar Sons of Jericho). Yo tenía gran espectación por este grupo, ya que Jokin me había dicho que la cantante estaba muy buena.
Las cervezas nos las tomamos en un PUB irlandes cercano al recinto. Allí acompañados por un disco recopilatorio de El Canto del Loco (digo, yo que era eso) que se repetía una y otra vez nos hicimos una apuesta en la máquina de RETA. 110 pavos hubiesemos ganado si hubiesemos acertado.
En ese ambiente distendido y sentados en una mesa hablamos de muchas cosas y, probablemente, esas grandes conversaciones fueron lo que más valió de haber ido a Durango.
Hacia las 20.00 y hambrientos, volvimos a llamar a Mónika para saber cuánto iban a tardar en venir. Nos dijo que, a ver si eramos franceses por querer cenar tan pronto. Así que quedaron en que nos iban a llamar. Y nosotros, de mientras, seguimos el poteo en el centro del pueblo.
Por cierto, un paréntesis en la narración. ¿Sabíais que en Durango todo lleva la palabra “berri” detrás? Bares, calles, apellidos, pintxos, plazas… todo.
Continuamos. Después de echar un par de potes más e intentar buscar un sitio donde poder cenar (y ver a unos borrachos que iban de despedida de soltero) aparecieron Monika y Amaia. Y todos juntos en alegre biribilketa fuímos a cenar a un bar que no recuerdo el nombre, pero que acababa en “berria”, seguro.
Nos hicieron esperar un poco para cenar y yo de mientras le debí de dar a la sin hueso, que a las pobres chicas las debí de dejar asustadas. O eso dicen las malas lenguas… (juego de palabras, juego de palabras, juego de palabras). Nos sentamos a cenar y me pedí un bocata de lomo con queso y pimiento verde, a mi lado tenñia al bueno de Lasa, y en frente a Monika, Amaia y Harriet (este veía la televisón con atención pues jugaba el Barça). Monika y Amaia miraban la televisión para intentar no atender a la chapa que les estaba metiendo. Y llegó un momento en el que yo ni siquiera había comido la mitad de mi bocadillo y los demás ya iban en el café (por cierto, el Barça empató y nos jodió la apuesta del RETA).
Entonces comenzamos a hablar de lo lento que soy en muchas cosas, como andando, comiendo, foll****. Y se me empezó a increpar diciendo que yo no era ecologista o no sé qué (no lo quiero recordar).
Salimos del bar y tanto Amaia como Monika se fueron a un pueblo junto a Durango, Matiena (o algo así, como la que hace las tiras cómicas sobre mujeres) pues eran las fiestas. Nosotros volvimos al festival.
La música / ruido, se podía escuchar desde lejos. Y entoces Harriet se empezó a poner nervioso porque lo que sonaba era Hamlet (habían adelantado el concierto una hora). Así que entramos corriendo escuchamos 5 canciones y la actuación de Hamlet concluyó. Y luego vino a tocar Walls of Jericho y todas mis esperanzas se desvanecieron. La cantante era un camionero, de voz y cuerpo. ¡Qué decepción más grande! (por cierto, a la 01.00 no había mucha más gente que a las 17.30).
Terminada esta actuación fuímos para el coche de Lasa (que hacía tiempo que había dejado de beber y se había pasado a las Coca-Colas para poder conducir). Pero antes nos tomamos la última en otro PUB que encontramos, donde había una máquina de BINGO, que estaba muy pero que muy caliente. Después de que nos dijesen tres veces que iban a cerrar (era para que no vaciasemos la máquina, fijo) nos fuímos, ahora sí, a por el coche.
De vuelta, Lasa que es un crack, me trajo hasta Donosti. Y por el camino vinimos intentando arreglar el mundo y echándole la culpa a algún político que otro (no diremos a quién, y queridos amigos, lo que se dijo en el coche se queda en el coche).
Desde luego, me lo pasé de puta madre. Con buena compañía y esas conversaciones existenciales que tuvimos hicieron que mereciera la pena ir a un festival de jarcoretas. ¡Hasta otra y hasta la muerte!
PD: Merece una mención especial, un chico que de espaldas era clavado a Jokin y estaba todo motivado.











mayo 2nd, 2009 at 16:51
Gran breve cronica de un festival, donde yo destacaria las conversaciones bañadas en cerveza tan interesantes que tuvimos. Una pena lo de Hamlet, pero bueno, estuvo bien. Habra que repetir, pero no en la tercera edicion, que visto el exito de esta no creo que se repita otra vez
mayo 2nd, 2009 at 16:54
se me ha olvidado comentar eso mismo: creo que después de la poca gente que acudió, o de la crisis o lo que sea, la empresa que montó el festival habrá quebrado fijo!
mayo 3rd, 2009 at 14:37
Jajajajajaj me ha dao ganas de ir y todo. Gran crónica eróticofestiva
mayo 4th, 2009 at 9:49
Mágnifica crónica. Me has dejado con la sonrisa en la boca.
Saludos desde la liburutegi
mayo 4th, 2009 at 16:47
creo recordar que monika te tachó de inglés y no de francés, pero bueno, te perdono
mayo 6th, 2009 at 10:03
jajajajjaja. varias cosas,
veamos.
1. yo no tengo un bar
2. lacaña del antzoki si es kruzcampo( puaj!)
3. gracias por lo de maiga u compañera, en tyu caso es alreves( juju)
4. el sitio de la cena se llamaba mesoi berria, peor no todo tenia berri
5.yo no miraba a la tele, no em dejabas, a poco que levntaba la vista me reñias.
6.fue un placer!