Élites académicas
Llevo tiempo pensando en la que podríamos llamar élites académicas (de otra manera me curtirían el lomo y yo soy un cobarde). Cuando era considerablemente más joven, ya percibía cómo a mi entorno se generaban esos grupitos selectos que nunca he llegado a comprender demasiado bien.
Imaginaos que vuestro colegio decide organizar un periódico escolar. Para la conformación del grupo de redactores no hay ningún tipo de requisito, es decir, es abierto a todo el mundo, y desde dirección o desde el órgano correspondiente se hace un llamamiento a todos los alumnos para que participen en él. Se apunta quien sea, los tontos, los listos, los más capaces, los menos capaces y los que no destacan ni por buenos ni por malos, los normales, y el proyecto (o lo que sea) echa a andar. No obstante, los alumnos no pueden ser quienes manden sobre él, sino que al ser un trabajo académicamente dirigido son los profesores quienes tiran del carro y deciden la dirección.
En ese proceso, se crea un subsistema de relaciones que va más allá de lo que la lógica del colegio establece. Es decir, dentro del alumnado hay un subgrupo que realiza trabajos extra académicos y que tiene una relación distinta con los profesores. Al no ser un trabajo para nota, los lazos que se establecen no son de maestro-alumno, sino que podría decirse que son de amistad (dentro de los límites que pueda marcar la diferencia de edad entre unos chavales de 15 y otros de 35). Con lo cual se rompen los citados lazos, y de una manera o de otra repercuten sobre la vida en clase. Es inevitable.
El profesor conoce en profundidad a los alumnos y comienza a valorarlos en función a sus valores personales y no académicos. El problema está, precisamente, cuando se sustituyen los primeros por los segundos. Lo que hayas estudiado o no, deja de importar (en cierta medida; tampoco digo que les aprueben con examen en blanco).
Y todo se acentúa cuando unos u otros, profesores o alumnos, llevan esa relación personal más allá del subsistema que han creado dentro de las aulas y la sitúan fuera. Llevando a cabo actividades lúdicas, como ir a tomar un pote.
Hace poco una compañera de universidad me comentaba que el hecho de que yo no quisiese que algunos profesores viniesen a nuestra cena de gala celebrada con motivo del fin de la licenciatura, se debía a que yo representaba un estereotipo infantil, de aquél que por el mero hecho de ser alumno tenía que odiar a los profesores (era más o menos así, no recuerdo con exactitud).
Nada más allá de la realidad. El meter a un profesor en mi tiempo de ocio, sería compartir con él momentos no procedentes en mi vida. Sería destruir el estatus de cada uno y ponernos al mismo nivel, de la misma manera que se destruye dentro de las élites. E, incluso, siendo beneficioso para mí, no lo aceptaría. Es más, me da asco. Por eso, cuando algún profesor en la universidad me ha instado participar en el grupo A de nosequé o en el grupo B de nosecuál, siempre he pensado lo mismo: odio esos putos grupos de élites académicas.











junio 20th, 2010 at 19:56
la frase “es más me da asco” me parece lo mejor que te he leído. lo más sincero, lo más directo, lo más verdadero.
junio 20th, 2010 at 23:16
Harri, ¿a qué viene esto ahora? Vaya patinada…
junio 20th, 2010 at 23:18
esta tarde he estado pensando mucho. y aunque el ejemplo que he puesto representa más o menos lo que ocurrió en mi ikastola, se puede extrapolar, a la uni, a un partido político, un grupo circense, un equipo de futbol, una ONG o a cualquier otra organización en la cual se cree una suborganización con una jerarquía. No hay que darle más importancia de la que tiene.
junio 21st, 2010 at 10:13
Destestable!!! Harry, maitia, vuelve a leer tu artículo para que veas que huele bastante a élite. Una persona que considera la diferencia de edad una frontera de relacion, ¿no resulta algo clasista?. Alguien que considera que por establecer lazos más haya que los académicos cree que no vamos a saber diferenciar y desarrollar nuestros roles de profgesor- alumnos con profesionalidad deja entrever una falta tremenda de inmadurez. Algo, por cierto, muy típico de esas élites de las que hablas. Y por último, alguien que odia y no respeta las mal llamadas “élites”, no será alguien que crea de sus vida una élite constantate??? Porque hasta donde yo sé los jueves universitarios no son más que putas élites. Piensalo y sino te importa habla desde el respeto y ponle nombre a “aquella compañera” que ella bien sabes que no tiene problema alguno (sus élites no le presionan)
junio 21st, 2010 at 11:02
a) diferencia de edad: estoy hablando de relación extra académica de personas de 14-15 años con personas de 30y… a mí sí que me parece una frontera.
b) no digo que no vayan a saber diferenciar y desarrollar sus roles de profesor-alumno. Digo que esos roles se van a romper. De hecho, desde el primer momento que se sale del colegio para hacer algo todos bajan a la arena al mismo nivel. Eso es desarrollar una relación personal que sí o sí va a tener efecto académico o de cualquier otro tipo.
c) No voy a poner nombre a aquella compañera, precisamente por el respeto. Es más, cuando cito eso lo cito para ejemplificar por qué no quiero tener relación personal con un profesor. No porque le eche nada en cara. Además si te fijas, es un ejemplo aparte del de la élite. Si te ha ofendido, lo siento en el alma, pero no era mi intención y lo sabes.
d) En cualquier caso en el texto intentaba hablar enfocando a los profesores, no a los alumnos y más enfocándolo a mi experiencia juvenil que a la actual (aunque también se haya dado, en parte).
e)en cuanto al hecho de que considere que vivo en un élite o que todo es élite, pues la verdad es que no, aunque quién sabe. Hace tiempo que sí pensaba en todo aquel rollo que decía que hasta la contra-masa era parte de la masa, y que al final hasta los que iban de contra no hacían más que alimentar el estereotipo. Igual está pasando eso, porque, al fin y al cabo, la sociedad es completamente homogénea. Quizá yo también soy parte de una élite y no me doy cuenta.
por último, decir que no hay que tomarse esto a pecho. que es una gilipollez y no merece la pena.
junio 21st, 2010 at 12:01
Te contesto a cada uno de tus puntos y luego dejamos el tema porque sinceramente creo que no nos lleva a ningun lado.
a. La ruptura de roles de la que hablas es positiva para la heterogenidad y para la ruptura de esa masa elitista. El crecimiento profesional y personal de una contra- masa (no elitista sino abierta y dialogada)no puede llevar a otro lado que a la creación de algo crítico y abierto, y eso es positivo y gratificante (por lo menos para mí)
b. En cuanto a lo del efecto académico, considero que he aprendido poco en la carrera pero si me han enseñado algo es que la parcialidad absoluta no existe. Ahí abierta dejo la reflexion. En cuanto a los posibles favoritismos, manías y demas tonterias infantiles a las que todos nos hemos sometido. Me pregunto ¿a caso tú no haces lo propio? Porque yo sí. Juzgar comportamientos que no tienen explicacion argumentada por el simple binomio profesor-alumano me parece estúpido y elitista.
c. Sensaciones o asuntos vividos durante el colegio me parecen imposibles de extrapolar a la etapa universitaria. Adolescencia y madurez deben estar diferenciadas. Parece que algunos no salen del colegio y para otros el colegio no sale de ellos.
d. En cuanto a la reproduccion de estereotipos creo que no es mala. Cierto que tenemos que luchar por romperlos pero no somos de hierro y todos reproducimos aun sin quererlo alguno, no por ellos considero que participemos en la masa, sino más bien que vamos ganando pequeñas batallas, la victoria está lejos (sé que esto me ha quedado demasiado cuartelario)
e. Por último, en absoluto me he ofendido, me da tristeza leer una cosa así porque te considero una persona con espíritu muy crítico y el artículo me ha sonado a más de los mismo
junio 21st, 2010 at 12:59
como no quieres alimentar la discusión no voy a responder a tus argumentos xq si no esto ya sé yo cómo acaba. Las bolas más grandes se hacen partiendo de las cosas más nimias. Vuelvo a reiterar que a esto hay que darle la importancia que tiene. Es decir, ninguna.
no obstante, al punto e) sí que voy a responder. Me entristece que pieneses así. creo que es de los textos más críticos y más sinceros y con menos autocensura que he escrito en mucho tiempo. y puede ser muchas cosas, pero “más de lo mismo” no creo que sea.
junio 21st, 2010 at 20:26
Me parece muy interesante vuestro debate, ¡no os cortéis hombre!
El punto de la influencia en la nota de una buena relación profesor-alumno me parece bastante interesante. Yo creo que es lícito hacerte el colegón de un profe solo por buena nota. Estamos en el mundo de los hipócritas y de los hijos de puta, y lo comunmente conocido como “hacer la pelota” me parece una práctica cojonuda para enfrentarte a la vida laboral. Claro que yo soy bastante infantil, no me tengáis muy en cuenta!
junio 21st, 2010 at 20:38
cambio el titular para no llevar a equívocos, y xq me han preguntado a qué élites me refiero.
junio 22nd, 2010 at 2:51
Pues creo harri que tienes toda la razón, siempre pasa igual
junio 22nd, 2010 at 11:19
Te das cuenta de que al hablar de élites académicas y excluir ciertos círculos, con el pretexto de no querer pertenecer a él por ser de otra clase social académica, te estás metiendo en la clase de tu propia clase de élite. Tú mismo te consideras demasiado bueno, perteneciente a tu “élite” que no eres capaz de abrir tus ojos a horizontes más amplios a los de “soy un estudiante y me da asco juntarme con profesores”, qué infantilidad y arrogancia…
junio 22nd, 2010 at 16:29
a) sí soy arrogante. y no, no es malo serlo. lo que es malo es no decir lo que piensas por muy equivocado que estés.
b) no, no me considero demasiado bueno para pertenecer a ningún grupo, ni demasiado malo. simplemente me la pela. Por eso mi texto no va de eso, si no de otra cosa que parece que no has entendido.
c) a mí no me da asco juntarme con profesores. no es ese el objeto de mi artículo. y viendo que se está malinterpretando, quizá lo tenga hasta que reelaborar. porque si alguien piensa que el objeto del artículo es criticar o no a la gente que se lucra de establecer lazos afectivos con los profesores va a tener que volver a leerlo. Y yo no critico que haya élites, critico que las élites académicas son caldo de cultivo para que las jerarquías profesor-alumno desaparezcan y eso es algo que a mí no me gusta (y no hablo sólo de la universidad). Si no coincides conmigo dicútemelo, pero lo que no vengas es a poner en mi boca cosas que no he dicho. Cualquier otra interpretación es buscarle una intencionalidad a mis palabras que yo no he querido dar. que un alumno se sienta atacado x esto demuestra que no ha entendido lo que digo (ojo, puede ser culpa mía no haberlo expresado adecuadamente).
d) yo no te he insultado, no me parece de recibo que lo hagas tú, x muy atacada que puedas sentirte.
junio 22nd, 2010 at 20:45
Yo he vivido en mis propias carnes la influencia del “buenrollismo” profesor-alumno y me costó una matricula de honor.
No digo que ese tipo de relación deba ser ilegal ni mucho menos (y mira que siempre me las doy de radical), pero cierto es que deja en desigualdad de condiciones (y posibilidades) al resto del alumnado y eso, eso no es justo.
junio 22nd, 2010 at 23:07
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junio 22nd, 2010 at 23:50
No creo que haya que darle tantas vueltas… al final es cierto que cada uno debe saber donde está y que roll desempeña además comparto que el texto esta enfocando sobre todo al profesorado y no al alumnado y más enfocándolo una experiencia.