Ejemplos de profesionalidad
Recientemente he recibido ejemplos de lo que es ser un profesional y lo que no.
Tribanda
En la Fnac me compré la tercera temporada de una serie en DVD. Pues bien, el quinto y último disco estaba dañado. Me daba errores de reproducción. El paquete ya estaba abierto, así que no lo podía cambiar. Así que decidí enviar un email y probar suerte con la distribuidora de la serie en el Estado español, Tribanda. Envíe el correo exponiendo mi problema un sábado, día festivo, y el lunes antes de las 10.00 horas ya tenía una respuesta. Me decían que si bien era un error que nadie más había reportado, no tenían ningún problema en mandarme otra copia del DVD que yo tenía defectuoso (un disco, además, que ellos mismos habían comprobado que no tenía errores), por correo ordinario y completamente gratis. En tres días, llegó a mi casa y funciona a la perfección.
Deusto
Con motivo de mi investidura en la universidad había que rellenar unos papeles explicando la intención del alumno de ir al acto. Tras recibir los papeles, la universidad se encargaba de enviar dos invitaciones a cada alumno para que pudiesen ir acompañados. A mí, en vez de enviarme dos, me enviaron una. Entonces, llamé para reclamar. La persona que me atendió juraba y perjuraba que aquello que yo contaba era muy raro y que la universidad había metido dos invitaciones en cada carta. Después de insistir, me indicaron que recogiese la segunda invitación el mismo día de la investidura, pero aunque pregunté, no me dijeron dónde me la iban a dejar. Eso sí me indicaron que ni se me ocurriese aparecer con tres personas. Es decir, no se fiaban de mi palabra y pensaban que les intentaba engañar. Pero, ¿cómo puede ser que un trabajador no contemple que ha hecho algo mal y echar la culpa al afectado? ¿Es el mundo al revés? Después de dos semanas muy cabreado, al final gracias a una amiga y a otra trabajadora de Deusto conseguí mi segunda invitación. Seguro que mi familiar lo agradeció. (¡Gracias!)
¿Con qué os quedáis?











febrero 12th, 2011 at 10:28
Simplemente decepcionado. No dudo de la profesionalidad de la gente que se encarga de estas cosas ni de sus ganas de hacerlo bien, pero detalles como éste desilusionan. En todo caso me alegré mucho de verte allí, lástima no haber podido saludarte después con tanta gente como había. Me hubiera gustado saber tu opinión sobre el lugar que ocupó una de las dos lenguas oficiales del territorio en la ceremonia. Besarkada handi bat, zaindu.
febrero 16th, 2011 at 17:59
La cosa que más me mosqueó del acto, es que después de la investidura no se ofreciese un lunch sencillo. Algo que llamase a que tanto familiares como estudiantes se quedasen un poco más hablando. Esto daría una oportunidad a los exalumnos de despedirse tanto de otros, como de los profesores. Mis familiares, por ejemplo, terminado el acto se fueron. En cuanto al euskera, tuvo el mismo lugar que en la carrera. Es decir, no el que le corresponde como lengua oficial.