El destino del buen ladrón
Andreu Martín (Guión), Sagar Forniés (Dibujo): Dimas, Astiberri Ediciones, Bilbao, Rústica con solapas. Color. 152 páginas. ISBN 978-84-96815-96-4.
Un mal día lo tiene cualquiera. Podría ser ésta una de las primeras ideas que se nos viene a la cabeza a la hora de leer Dimas de Andreu Martín y Sagar Forniés. Un comercial vuelve hacia casa después de una dura jornada de trabajo, cuando Nadia, una prostituta, le pide hacerse cargo y salvar a su hijo. El pobre Dimas se ve envuelto en una historia de violencia, corrupción y prostitución. Todo sin desearlo.
Los autores nos muestran una obra con claro estilo de las novelas o películas negras, donde la construcción de personajes huye de los extremos de la bondad y la maldad y se quedan en la mitad, en ese gris y ambiguo mundo. Dimas lleva una vida honrada pero aún mantiene contactos de su época de ladrón y expresidiario. Nadia, desde el principio, rompe con el prototipo de prostituta y madre desbalida al hacer frente a los hombres del señor Blay, su carcelero. Construyen una historia llena de velocidad, con escenas violentas, de sexo explicito y personajes que se pasan el día diciendo palabrotas. Del mismo modo, se construye un personaje principal que inevitablemente está abocado al fracaso.
La referencia bíblica del buen ladrón que se da al final de la obra da a entender el arrepentimiento y el destino fatal de Dimas en su intento de salvar a Nadia y a su hijo. Incluso, él mismo es consciente de su negro sino. Por ello, en ese intento de conformar la historia del fracaso del supuesto héroe, Martín y Forniés se valen de ideas propias del género y algunas que se aplican en otros soportes como el cine para lograr un avance dinámico del relato. No podemos olvidar que Andreu Martín es un conocido y distinguido escritor y guionista de obras negras.
Los autores marcan en la obra, por ejemplo, elementos recurrentes del cine negro. Los recursos que usan durante la obra parecen representar, en muchos casos, los fotogramas de una película. El uso constante de planos cortos y el del plano y contraplano en muchas de las conversaciones acotan la acción en torno a los protagonistas de la escena, pero, a su vez, impide que el lector observe qué es lo que hay detrás de ellos. Por lo tanto, se genera una sensación de descontrol sobre lo que ocurre más allá de la viñeta. De hecho, los personajes en más de una ocasión se ven sorprendidos por la espalda por el enemigo y, con ellos, el propio lector.
Asimismo, los planos cortos en determinadas secuencias dan impresión de velocidad, como flashes que pasan muy rápido, recurso que últimamente se está dando mucho en el cine. En la escena donde Dimas pelea contra uno de los subordinados de Caralobo, por ejemplo, las viñetas encuadran casi exclusivamente primeros planos de cómo el protagonista recibe uno y otro golpe. Más allá del sentimiento de empatía hacia el dolor que pueda sentir, la escena es ilustrativa de cómo al mostrar esos flashes -únicamente el golpe, dejando aparte todo el movimiento del brazo-, se crea la sensación de gran velocidad, tensión y sobrecogimiento.
En las películas de género negro es muy habitual una ambientación crepuscular, casi oscura. Para lograrlo, Forniés se vale de colores rojizos y verduzcos muy apagados. No obstante, también son elementos que marcan el ritmo y la velocidad del relato, al igual que los planos. Del coloreado hay que destacar que cada vez que el escenario cambia los colores cambian con él. Es decir, de un lugar en donde predomina el verde, pasamos a un lugar donde predomina el rojo, con lo que los colores marcan los tiempos. El uso intermitente de esos colores demuestra cómo la historia va avanzando y no se queda quieta. Del mismo modo, en determinados momentos los colores cambian, e incluso se muestran más alegres; como la primera vez que Dimas y su mujer Ester coinciden en casa. Los colores no son tan oscuros generando una especie de tranquilidad y refugio, frente a todo lo que ha pasado y, por su puesto, lo que está por llegar.
Más aún, los colores son usados para trasmitir, de nuevo, tensión y para representar pensamientos y flashbacks. Uno de los puntos principales donde esto se hace patente es en la carrera que Dimas emprende para llegar a su hogar cuanto antes para poder salvar a su mujer de las manos del proxeneta Caralobo. Mientras que en un color verde se muestran las acciones del protagonista, se intercalan imágenes de lo que está ocurriendo en la casa con su mujer mediante un color rojizo. No obstante, la falta de algunas de las onomatopeyas como la del llanto del bebé, que es una constante en todo el cómic, pueden darnos alguna pista sobre que lo que está ocurriendo sólo está en la mente de Dimas. En un determinado momento, cuando éste llega hasta la calle en la que se encuentra su portal los dos colores confluyen, lo que indica que tanto realidad como ilusión se hacen una. En ese instante, Dimas pasa a estar en un entorno rojo pues al no conocer lo ocurrido, piensa que su mujer ha muerto. El hecho de mantener el color rojizo en esta escena trasmite el estado psicológico del protagonista, quien desde ese punto deja a un lado la lucha en pro de los demás y comienza a buscar la venganza por su familia muerta. Idea argumental que es muy utilizada en las intrigas negras y que desemboca muchas veces, y éste es el caso, en el trágico final de la obra.
Continuando con la idea de velocidad y dinamismo que tiene el relato, Forniés sustituye las líneas cinéticas por el uso del color. Los fondos, independientemente de su forma y su color, se deforman para convertirse en una especie de borrones compuestos por trazos que indican el movimiento y el rumbo de las acciones. Como si todo fuese constantemente en una única dirección.
Por el carácter de destino fallido de la historia, ésta se ve necesitada de un elemento que guíe tanto al protagonista como al lector hacia la primera viñeta, donde el coche de Dimas Orgaz se acerca hacia el lector a gran velocidad, hasta el punto que parece que el propio coche quiere atropellarle, da la primera pista sobre cómo va a transcurrir la historia. No es sólo una imagen que invita a entrar en la historia, sino que muestra varios elementos recurrentes en toda la obra y que van a marcar el ritmo de la misma. Me refiero al coche y la sensación de velocidad e intensidad. Durante toda la historia se repite esa imagen en la que observamos el morro del coche acercándose hacia el lector, por ejemplo, la primera vez que se dirige a la mansión Las Gardenias o en la carrera ya mencionada hacia su casa.
Es gracias al vehículo que Dimas puede ir desplazándose hacia delante en la historia, hacia su destino. Cada vez que cambia la localización de la escena, él se mueve mediante el coche. Es más, en determinado momento, en la escena antes citada cuando va en busca de su mujer, el coche se para y tiene que ser recogido por un camión, volviendo a ser representada la imagen del vehículo que se dirige al lector. De este modo, se remarca la necesidad de un vehículo a motor cualquiera como engranaje para la historia.
La reiteración de este concepto es parte de un intento de los autores por mantener la tensión propia de las películas negras. Con un coche que avanza hacia el lector, éste es capaz de sentir la peligrosidad de la situación, de ser parte de lo que ocurre, al mismo tiempo que se pregunta dónde va el protagonista en ese medio de transporte. Dicho de otra manera, no se puede anteponer lo que va a ocurrir en páginas siguientes, no se puede adivinar el destino de Dimas. Por lo menos hasta la última viñeta, en la que el coche en vez de acercarse se aleja, dando carpetazo a la historia, pero representando que la historia continúa con esa onomatopeya del llanto del bebé, tanto del hijo de Dimas como del hijo de Nadia, quien hasta ese momento parecía muerto.
El coche se aleja, creando un paralelismo con el automóvil que se acercaba en la primera viñeta, demostrando que el destino fatal ha llegado para Dimas. Ha perdido a su familia y se ha visto obligado a sustituirla por otra, pero la historia no ha terminado porque ellos siguen escapándose, mientras que el lector casi como personaje invitado de la obra puede llegar a sentir deseos de seguir ese coche que se escapa, seguir a ese destino fatal que parece no ser resolutivo. Dicho de otra manera, seguir leyendo.
(Reseña realizada para la asignatura Cómic y Narración Gráfica)










