Convención social
Pensaba el otro día, al respecto de que un amigo había cumplido años, en las etapas que vivimos los seres humanos dentro de la sociedad. Quiero decir, que ese ciclo biológico de “nacer, alimentarse, crecer, reproducirse y morir” tiene una versión dentro de la sociedad que podría ser perfectamente la siguiente: “nacer, alimentase, crecer, estudiar, trabajar, emparejarte, pedir una hipoteca, comprar un piso, casarse (o no), procrear, pagar la hipoteca, seguir currando hasta los 65 (con la nueva Ley hasta los 70), jubilarte, disfrutar de los pocos años que te quedan y, por fin, morir”.
Hay gente que viendo tal panorama intenta rebelarse. Aunque también creo que esa rebeldía es falsa -aunque ellos no sean conscientes de ello- pues todo lo alternativo entraría también dentro de lo que los políticos y economistas llaman pensamiento único. Es decir, un grupo de gente tiene una idea que cree la verdadera y otro tendría otra -en este caso esa “alternativa”-, y ambos grupos se acusarían mutuamente de no aceptar nada más, de usar ese pensamiento único -su explicación es más larga, pues tiene otras connotaciones económicas, pero para esto nos sirve-.
Al grano. El caso es que el grupo se puede rebelar contra ese ciclo alegando que es un convención social, que es algo que no tiene por qué ser así. Argumentarían cosas como que esa vida es muy triste, exclamarían cosas como carpe diem o tempus fugit o remarcarían las virtudes del sexo, drogas y rock n’ roll. Un pensamiento único más.
No es mi intención negar que el ciclo social es algún tipo de convención que permite integrarnos, precisamente, en la sociedad -en medida que la sociedad cambia, la convención cambia también-. Alguno saltará ahora diciendo que la sociedad no es un elemento al que merezca la pena pertenecer, y que es un elemento masificado, etc. Pero habría que recordarle que, como buenos animales, tenemos instintos que nos hacen tender a las relaciones sociales, a estar en manada e interactuar con los demás -sí, efectivamente, el raciocinio puede hacer que inhibamos los instintos pero si sigo por ahí no acabaré nunca el post-.
Lo que quiero hacer es reafirmar que esa convención no es más que un contrato no escrito e inconsciente entre los seres humanos. Un contrato que se ha establecido desde hace mucho, en el que se basa cualquier sistema económico “serio” del mundo -de izquierdas o de derechas-. Y considero que es algo en lo que hay que pensar. Es precisamente esa convención social, que se ha mantenido durante siglos, la que nos ha hecho llegar a este momento. Somos porque la convención social lo ha permitido. Si yo en estos momentos no pienso en mi futuro, en encaminar mi vida a la consecución de esos objetivos, creo que tendría un futuro muy negro. En otras palabras: hay que tener cuidado contra lo que nos rebelamos.
PD: el no cumplimiento de cada paso en la convención no significa que ésta no se cumpla.
PD2: el no cumplimiento de la convención a partir de un determinado momento no significa que la persona que lo haga deje de ser feliz. De hecho, sucede que el cumplimiento de convención lleve a ciertas personas al hastío, a la monotonía y la infelicidad. En otro post hablaré de ello.
PD3: yo mismo estoy dentro de esa convención y en este momento de mi vida me encuentro trabajando, así que actualizaré el blog con menos frecuencia.
PD4: os dejo con el videoclip History of Everithing de BNL, puede llegar a ser revelador.












Julio 8th, 2009 at 18:24
Interesante reflexión, Harri. De todas maneras, me parece algo conflictivo determinar qué características o actos pertenecen a la sociedad y cuáles son alternativos. Es decir, partimos del hecho de que nuestra sociedad es de una manera y que hay gente que, por “llevar una vida alternativa”, se queda fuera. Lo que nos lleva a la pregunta de ¿qué es la sociedad? ¿De qué (quién) se compone?
A lo que haces referencia se llama en la sociología -alemana, por lo menos- Millieu. Sí, es una palabra francesa, y se aplica para acotar lo que hoy en día describiríamos como estilo de vida. Si partimos del hecho de que hay una segregación de tipo clasista, ¿por qué no mirar el plano horizontal, es decir, la variedad que se da dentro de cada una de esas clases?
No creo que se trate de una rebelación, sino mucho más de una individualización, de la libertad y la obligación de decidir nuestro camino, algo que solamente ha sido posible gracias al papel que tiene la razón desde la ilustración y al crecimiento económico, por otro lado. Es normal que haya gente con distintas elecciones, que no se rebelan contra la sociedad, sino que mucho más la cambian y reinventan. Al fin y al cabo, son parte de ella.