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	<title>Harri Fernandez v2.0 &#187; Literatura / Literatura</title>
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  <title>Harri Fernandez v2.0</title>
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		<title>Infinidad</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Dec 2010 17:02:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura / Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión / Hausnarketa]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>“Me pareció oír el grito susurrado: ¡El horror! ¡El horror!”. Así fue como Marlow  compartió los últimos momentos de Kurtz después de haber viajado por serpenteantes ríos, atravesado el oscuro corazón africano y haber padecido calor y hastío. Después de todo aquello, resultó que el hombre al que buscaba, el hombre que justificaba su viaje, había muerto. Mientras Kurtz exhalaba su último aliento, Marlow pudo haber pensado que su recorrido había sido baldío, vacío o que, quizá, llegados a este punto, su vida no tenía sentido alguno. Que su destino y su viaje habían sido, cuanto menos, absurdos. Pudo haber pensado entonces, cuando alzó la vista y miró alrededor; o cuando la desvió hacia el cielo para ver la tenue luz de la luna, que él no era un héroe literario. Que no tenía sentido que alguien relatase una travesía estúpida como aquella. Pudo haber imaginado, del mismo modo, que personas como el náufrago Crusoe, el atormentado Frankenstein, un enamorado Jonathan Harker, un aventurero llamado Sinbad o simplemente un anciano marinero, tendrían una historia más enriquecedora que contar. Pudo haberlo pensado. Pudo haberlo imaginado, pero quién sabe si lo hizo.</p>
<p>La luz intentaba abrirse paso por las raídas cortinas de felpa que eran lo único que separaba el mundo salvaje, agreste y urbano al mismo tiempo, del habitáculo. El señor Lugan dormía en una pose un tanto extraña. Un pequeño maletín reposaba sobre sus rodillas y, encima, descansaba su pelirroja cabeza. No parecía el comerciante que afirmaba ser; no parecía para nada un vendedor de automóviles. Viajaba en el tren con el objetivo de entrevistarse con la compañía más grande del mercado. Su meta era fusionarse con ella y poder comprar unas pieles que harían feliz a su mujer. “Todo sea por complacer a la familia”, solía decir con una sonrisa, enseñando su amarillenta dentadura.</p>
<p>La luz había desistido en su empeño. Ya no luchaba con las polvorientas cortinas, así que las aparté y observé el paraje más desolador que jamás he visto. Había comenzado a llover. Poco quedaba para llegar a nuestro destino. Los edificios se observaban a kilómetros de distancia. Las chimeneas de ladrillo doblaban en altura al edificio de mayor envergadura. Eran moles de piedra que deseaban abalanzarse sobre nosotros. La oscuridad de las nubes cada vez me asustaba más.</p>
<p>Empecé a sudar y deseé que el señor Lugan despertase de sus ensoñaciones para que me ayudase en mi pesadilla. Deseé que hubiese corrido las cortinas y hubiese apartado de mí esa desoladora visión. No podía dejar de mirar, era como mirar al vacío desde un altura pronunciada. No se veía el fin. Edificio tras edificio, y con ellos, vidas innumerables. Historias de todo tipo. Viajes en abundancia. Muchas por cada bloque de hormigón. Demasiadas.</p>
<p>La lluvia se hizo cada vez más intensa. Parecía que el cielo iba a tragarse todo aquel desolador paisaje. Ojalá lo hubiera hecho.</p>
<p>Mi compañero de habitáculo despertó justo antes de que aquella oscuridad me tragase a mí también. Posó su mano izquierda en mi hombro y consiguió liberar mi mente. Conseguí apartar la mirada, para dirigirla al suelo después. Allí estaba el libro que había estado leyendo. Lo recogí y froté con mis manos su portada. El corazón de las tinieblas ponía en relieve. Miré a mi recién conocido amigo y pensé si no era él una versión menos oscura de mí. Un hombre que conocía mis más oscuros sufrimientos y al que no necesitaba contar nada. Consideré, a su vez, que la historia de un vendedor de autos no era una historia tan común como podía haber pensado, y que todas aquellas historias que habitaban en los bloques de hormigón, esas historias a las que yo tenía tanta aversión, tenían un lugar en este mundo, en este paisaje. Que eran un paso en un viaje.</p>
<p>Habíamos llegado y no me había dado cuenta. El señor Lugan bajó antes que yo del tren y se despidió no sin antes recomendarme unas buenas cafeterías de la ciudad. Eran tres los escalones que abrirían el paso de una nueva vida. El primero lo bajé con facilidad. Al posar el pie en el segundo noté la lluvia en mi cara. Al llegar al tercero me dispuse a completar mi viaje y afrontar mis miedos. Llegué al andén y susurré: “¡El horror! ¡El horror!”.</p>
<p>Lo siguiente que recuerdo es cómo me adentré en las oscura vida de Manchester. En un nueva aventura en el viaje de la vida. Un viaje en soledad, a través de Gran Bretaña, para encontrarme a mí mismo. Un viaje que quizá no merezca ser relatado. </p>
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		<title>Adolescencia literaria</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 18:25:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura / Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión / Iritzia]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión / Hausnarketa]]></category>

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		<description><![CDATA[En el examen de Selectividad de Lengua y Literatura del año 2006, cuando la hice, para realizar el comentario de texto nos pusieron un artículo de opinión de Juan Manuel de Prada (si no recuerdo mal) que hablaba sobre El Libro. Venía a decir que la gente que decía que no le gustaba la lectura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el examen de Selectividad de Lengua y Literatura del año 2006, cuando la hice, para realizar el comentario de texto nos pusieron un artículo de opinión de Juan Manuel de Prada (si no recuerdo mal) que hablaba sobre <strong>El Libro</strong>. Venía a decir que la gente que decía que no le gustaba la lectura lo decía debido a que no había encontrado <strong>Ese Libro</strong> que te abre las puertas a un mundo mayor. Ese Libro que puede llegar a convertirse en tu libro favorito y que es el comienzo de otros muchos libros.</p>
<p>A mí me pasó y a otros conocidos también. El mio no fue un gran y reconocido libro, pero fue un relato que en aquella época, cuando tenía unos catorce años, me fascinó. Se trata de <em>Un viejo que leía novelas de amor</em> de Luís Sepúlveda. De su mano vino otro libro: <em>Rebelión en la granja</em> de George Orwell y también <em>Crónica de una muerte anunciada</em> de Gabriel García Márquez. Y luego tres de Hermann Hesse: <em>Siddhartha</em>, <em>Mi credo</em> y <em>Demian</em>. También hubo obras en euskera como <em>Ehun metro</em> de Ramón Saizarbitoria y <em>Soinujolearen Semea</em> de Bernardo Atxaga. Todo ello derivó, ya con diecisiete años, en <em>La Peste</em> de Albert Camus y <em>El Evangelio según Jesucristo</em> del recién fallecido nobel José Saramago.</p>
<p>Recuerdo los libros porque, aunque en esa época también leí otros, son ésos los que conformaron mi adolescencia literaria. Los que aportaron cierto tipo de valores a mi personalidad, para bien o para mal.</p>
<p>Pero también es cierto que otros se quedaron por el camino como <em>El guardián entre el centeno</em> de Jerome David Salinger, <em>La genealogía de la moral</em> de Friederich Nietzcshe (muy de moda en aquélla época, creo recordar), <em>Cien años de soledad</em> también de Márquez, <em>Walden Dos</em> de Burrhus Frederic Skinner y <em>Un mundo feliz</em> de Aldous Huxley.Digo que se quedaron en el camino en esa época, porque con el tiempo los he ido leyendo.</p>
<p>La presente reflexión viene motivada, precisamente, porque estoy deleitándome con la citada obra de Husley y aunque creo que es una auténtica genialidad, no me hace sentir la misma pasión y fascinación que aquéllos que leí cuando era un pubescente. Lo mismo me ocurrió cuando leí, el pasado año, <em>El guardián entre el centeno</em>. Me pregunto si efectivamente hay una lectura para cada momento de la vida o todo transcurre en función al estado de ánimo de cada uno. Por eso, cuando eres adolescente y tienes las hormonas revolucionadas y piensas que todo gira en torno a ti, aquello que lees también crees que habla sobre tu persona.</p>
<p>No lo sé. Sea como sea, creo que el ser humano tiene demasiado poco tiempo para disfrutar de tantas obras bellas.</p>
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		<title>Las mujeres de Saramago</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jun 2010 21:42:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura / Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión / Iritzia]]></category>

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		<description><![CDATA[por Mirta González Suárez, catedrática de la Escuela de Psicología y CIEM. Publicado en el Noticias de Gipuzkoa. MAGDALENA Cuando le dice a Jesús: &#8220;Tendrías que ser mujer para saber lo que significa vivir con el desprecio de Dios y ahora tendrás que ser mucho más que un hombre para vivir y morir como su elegido&#8221; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 150px;"><strong>por Mirta González Suárez, catedrática de la Escuela de Psicología y CIEM. Publicado en el Noticias de Gipuzkoa.</strong></p>
<p>MAGDALENA Cuando le dice a Jesús: &#8220;Tendrías que ser mujer para saber lo que significa vivir con el desprecio de Dios y ahora tendrás que ser mucho más que un hombre para vivir y morir como su elegido&#8221; (1). Otras surgieron de la dura realidad y algunas, desde su nacimiento, adoptaron lo imposible, tal el caso de Blimunda, la que puede percibir a la gente por dentro y tuvo que pasar por la pena de contemplar la procesión de brujas desterradas a Angola: &#8220;Ahí va mi madre, ni suspiros ni lágrimas, ni siquiera el rostro compasivo&#8221; (2), piensa ante las mujeres escupidas, acosadas, humilladas. Son mujeres diversas: asombro constante frente a ese hilo que une la tinta a la imagen. Todas enseñan una y otra vez la capacidad de ver al mundo con fortaleza y a la vez bondad, ambas claves en Saramago quien, en su creación, optó por cuestionar con el abrazo que esconde la posibilidad de vivir encuentros que rompen la explotación para unir de igual a igual. Si Blimunda puede ver las entrañas: ¿Qué mayor profundidad podemos pedir? Ante la injusticia hasta las monjas se rebelan: &#8220;Ahora saldrán las monjas de Santa Mónica con extrema indignación, insubordinándose contra las órdenes del rey de que sólo pudieran hablar en los conventos a sus padres, hijos, hermanos y parientes hasta segundo grado&#8221; (3).</p>
<p>En el papel y la pantalla Marta seguirá en la fría ciudad mercantil de La Caverna o estará de regreso en el pueblo con el vientre henchido y los dedos acariciando la cerámica, mientras el perro Encontrado la acompaña con el hocico entre las patas. ¿Será el mismo animal que acompañó a Joana Carda cuando con un bastón desencadenó la separación de la Península Ibérica?: &#8220;…de Joana Carda nada sabemos en lo que se refiere a sus recursos, por lo menos ya vimos que no parece mujer para vivir de caridades o a expensas del macho&#8221; (4). ¿Seguirá sufriendo Lidia por el desamor de Ricardo Reis, que es más dolor por su pobre condición de trabajadora de hotel? María Sara, en cambio, se expresa de frente: &#8220;El mal está en vosotros, los hombres, todos, el machismo, cuando no es la profesión es la edad, cuando no es la edad es la clase social, cuando no es la clase social es el dinero, es que no vais a decidiros nunca a ser naturales en la vida&#8221; (5). Ante la democracia de mentirillas: ¿Dónde está la esposa del doctor para que nos dé una mano para superar tanto engaño? &#8220;Están todos ciegos, pensó la mujer del médico&#8221;. Ojalá no tengamos que preguntar cómo lo hizo la muchacha de las gafas oscuras: ¿Y la gente cómo va? &#8220;Van como fantasmas, ser fantasma debe de ser algo así, tener la certeza de que la vida existe… y no poder verla&#8221; (6). La realidad nos dice que ya no conoceremos más mujeres de Saramago, de ese hombre mayor que surge en muchos capítulos, triste e introvertido, magra vida en un simple apartamento. &#8220;Calentó el guiso que le sobraba del almuerzo y se sentó a cenar&#8221; (7), pero que en cada texto nos muestra cómo se hace para salir y curiosear alrededor. &#8220;M. se quedó parada en la puerta, mirándome. Lo primero que vi fueron los ojos: claros, amarillos, dorados, o rubios, anchos, abiertos, clavados en mí como ventanas no sé si más abiertas hacia dentro que hacia fuera&#8221; (8). Eso es: la pluma irreverente, sin puntos ni comas, nos ayuda a conocer como si fuera la primera vez algo tan cotidiano como la lluvia: &#8220;La primera lluvia se limitó a unas dispersas y finas gotas, menos que una llovizna, un polvo de agua, pero quince minutos después ya caía en hilos continuos, después en cuerdas gruesas que el viento iba empujando en nuestra dirección. Vimos avanzar la lluvia en cortinas sucesivas, pasaba delante de nosotros como si no tuviese intención de detenerse, pero el suelo resecado respiraba ávidamente el agua. El más puro de todos los olores, el de la tierra mojada, nos embriagó durante un instante: &#8220;Qué bonito es el mundo&#8221;, dije yo. Pilar, en silencio, apoyó la cabeza en mi hombro. Ahora son las ocho de la tarde, continúa lloviendo. El agua ya debe de haber llegado a las raíces más profundas&#8221; (9). Es tan triste pensar que Saramago, el mago, ha muerto, pero lo que de verdad nos deja con un punzón en el corazón es que ya no podemos esperar otro libro, con otras mujeres y hombres de mente abierta para dar y recibir cariño. Gracias, maestro, por recordar a la abuela Josefa cuando dijo: &#8220;Más temprano o más tarde, la verdad siempre acaba por salir a flote, es sólo cuestión de paciencia&#8221; (10).</p>
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		<title>Cuando José Saramago detuvo a La Muerte</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 20:32:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[José Saramago ha muerto. Pero no siempre fue así. Recuerdo una vez que hizo que todo un país estuviese en vilo porque ninguno de sus habitantes podía morir. Detuvo a La Muerte e, incluso, hizo que ésta se enamorase de un hombre. E hizo que la península ibérica se convirtiese en una isla y girase [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>José Saramago ha muerto. Pero no siempre fue así. Recuerdo una vez que hizo que todo un país estuviese en vilo porque ninguno de sus habitantes podía morir. Detuvo a La Muerte e, incluso, hizo que ésta se enamorase de un hombre. E hizo que la península ibérica se convirtiese en una isla y girase sobre sí misma. Eran los buenos tiempos, cuando pese a sus achaques, conseguía iluminar o cegar al mundo, según le convenía.</p>
<p>Eran buenos aquellos tiempos en los que nos hizo salir de una cueva, para darnos cuenta de que vivimos en una mayor. También tuvo, no obstante, tiempos jodidos. Como cuando quiso ser un evangelista y le costó más de un disgusto y premio. Pero antes de eso quiso ser cronista de la realeza y reprodujo la bajeza de ese mundo, estrapolable a hoy.</p>
<p>A algunos les enseñó la izquierda y a otros, a los que no querían estar junto a él, la derecha. Y hasta a algunos pocos geeks les mostraba un camino mediante un cuaderno, que casi no llevaba firma. Porque ningún nombre era conocido, exceptuando uno: José.</p>
<p>José Saramago ha muerto, pero ¡Joder, cuánto nos ha dado en vida!</p>
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		<title>Bernardo Atxagarekin elkarrizketan</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 15:12:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Euskaltuben bideoak ikusten ari nintzela Bernardo Atxagari Argia.com-en egin zioten elkarrizketa aurkitu dut. Hartan bere azken esperientziez eta bere azken eleberriari -Zazpi etxe Frantzian- buruz jardun da, baita Euskal Herriarekiko duen ikuspuntuaz ere. Gogoratzen bazarete nik ere liburu haren kritika egin nuen. Ikus: Zortzigarren etxera bidaia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://euskaltube.com">Euskaltuben</a> bideoak ikusten ari nintzela <strong>Bernardo Atxaga</strong>ri <a href="http://argia.com">Argia.com</a>-en egin zioten elkarrizketa aurkitu dut. Hartan bere azken esperientziez eta bere azken eleberriari -<em><strong>Zazpi etxe Frantzian</strong></em>- buruz jardun da, baita Euskal Herriarekiko duen ikuspuntuaz ere. Gogoratzen bazarete nik ere liburu haren kritika egin nuen. Ikus: <em><a style="text-decoration: none;" href="http://www.harrifernandez.net/zazpi-etxe-frantzian/">Zortzigarren etxera bidaia.</a></em></p>
<p><center><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="367" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="name" value="VideoPlayer" /><param name="flashvars" value="file=http://euskaltube.com/uploads/s440NZ0EOSQfQoNxZ3uC.flv&amp;width=450&amp;height=337&amp;displaywidth=450&amp;displayheight=367&amp;overstretch=false&amp;autostart=false&amp;showfsbutton=false&amp;logo=http://euskaltube.com/pictures/u3425qkoceewerpe855rviigfnhgy4vivqbr4n56p8rrq4wnzq4mwbt0my7crrkd5juzwpulogoeuskaltube.jpg&amp;logowidth=50&amp;link=http://euskaltube.com/play.php?vid=4180&amp;linktarget=_blank&amp;&amp;backcolor=0xFFFFFF" /><param name="src" value="http://euskaltube.com/flvplayer.swf" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="367" src="http://euskaltube.com/flvplayer.swf" quality="high" wmode="transparent" flashvars="file=http://euskaltube.com/uploads/s440NZ0EOSQfQoNxZ3uC.flv&amp;width=450&amp;height=337&amp;displaywidth=450&amp;displayheight=367&amp;overstretch=false&amp;autostart=false&amp;showfsbutton=false&amp;logo=http://euskaltube.com/pictures/u3425qkoceewerpe855rviigfnhgy4vivqbr4n56p8rrq4wnzq4mwbt0my7crrkd5juzwpulogoeuskaltube.jpg&amp;logowidth=50&amp;link=http://euskaltube.com/play.php?vid=4180&amp;linktarget=_blank&amp;&amp;backcolor=0xFFFFFF" name="VideoPlayer"></embed></object></center></p>
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		<title>Zortzigarren etxera bidaia</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Apr 2009 16:03:29 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Crítica / Kritika]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura / Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Bernardo Atxagaren azken eleberria irakurtzen ari nintzela (Zazpi etxe frantzian, Pamiela, 2009) ezin ahaztu nuen Joseph Conraden Heart of darkness liburua. Yangambiko basoetatik zetozen tximuen oihuen artean, Kurtz-en «The horror! The horror!» deiadarra falta zen bakarrik. Modu berean, Chrysostome-n, eleberriko pertsonaia baten, izaera espiritualak Marlow-en oihartzuna ere ekartzen zidan belarrietara. Atxagak obra honetan Obaba fantastikoa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bernardo Atxagaren azken eleberria irakurtzen ari nintzela (<em>Zazpi etxe frantzian</em>, Pamiela, 2009) ezin ahaztu nuen Joseph Conraden <em>Heart of darkness</em> liburua. Yangambiko basoetatik zetozen tximuen oihuen artean, Kurtz-en «The horror! The horror!» deiadarra falta zen bakarrik. Modu berean, Chrysostome-n, eleberriko pertsonaia baten, izaera espiritualak Marlow-en oihartzuna ere ekartzen zidan belarrietara.</p>
<p><span id="more-15"></span><img class="alignleft" src="http://www.pamiela.org/azalak/zazpi_etxeT.jpg" alt="" width="176" height="249" />Atxagak obra honetan Obaba fantastikoa alde batera utzi du, eta ez hura bakarrik, baita Euskal Herri osoa ere -nahiz eta keinu bat edo beste egiten duen-. Ihes egin du XX. mende hasierako Afrika kolonialera. Chrysostome Liège, <em>Force Publique</em>ko militar aparta, punteria bikainekoa, Kongora iristearekin batera hasten da nobela. Han Leopoldo II.ren zerbitzupean dauden beste kide batzuk ezagutzen ditu, bakoitzak Yangambin –Kongon- egoteko motibazio ezberdinekin. Eta motibazio horien azalpena da, eleberria berezi egiten duena.</p>
<p>Atal bakoitzak pertsonaia bat hartzen du zentro bezala, bere pentsamendu eta desirak erakutsiz. Berehala nabaritzen du irakurleak, nola postu militarreko biztanleentzako, idazleak izaera konplexuak eraiki dituen. Aipatutako Chrystosome militar purua da, Jainkoaren legeak errespetatzen dituen horietakoa. Horregatik, guztien haserrea eragiten du. Yangambi delako garaiko bekatuaren herrialdeetako bat.</p>
<p>Beste pertsonaia garrantzitsu bat Lalande Biran kapitaina da. Poesia zale amorratua izateaz gainera, poeta ere badena. Zazpi urte daramatza Kontinente Beltzean erregearentzat kautxua eta marfila biltzen. Irabaziekin emaztearen ametsa bete nahi du: Frantzian zazpi etxe edukitzea.</p>
<p>Hirugarrena, Van Thiegel tenientea. Izaki kaotikoa, inbidiaz eta zekenkeriaz osatuta dagoena. Orokorrean burua zatituta dauka eta pentsamendu kontraesankorrak izaten ditu.</p>
<p>Koktel interesgarria da asteasutarrak eskaintzen diguna. Interesgarria eta bere azkeneko lanetatik asko aldentzen dena. Batek baino gehiago pentsa dezake Nobel saria lortzeko ezin dela Euskal Herriaz bakarrik idatzi. Beste batek, nobela honen eta <em>Gizona bere bakardadean</em> (Pamiela, 1993) eleberriaren arteko parekotasunak aurki ditzake –bereziki azken ataletan–.</p>
<p>Baina liburua amaitzean, gauza bat argi izan dut bederen: gu geu ere,  Yangambiko hainbat soldadu bezala, noizbait zortzigarren etxerako bidaia hasiko dugu.</p>
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