Archive for agosto, 2010

Yo soy de Kelerville

La cerveza Keler nació en Donostia hace más de un siglo. En 1890 Juan y Teodoro Kutz, de origen Alemán, instalaron sus fábricas, si no recuerdo mal, en lo que ahora es el barrio del Antiguo, junto al río Konporta. Más tarde también fabricarían una cerveza que se llamaría El León. Muchos años después, a comienzos de la década de los 90, Keler fue absorbida por la compañía Cruzcampo. Luego Heineken compra Cruzcampo y Keler es vendida a la marca Damm (sí, la de la Voll Damm y Estrella Damm), y sus fábricas son llevadas fuera de Euskadi.

No obstante, ocurre un fenómeno muy curioso, aunque se haga fuera sólo se vende aquí. Y según tengo entendido desde hace un tiempo, si no que me corrijan, casi exclusivamente en Gipuzkoa. Son populares sus spots relacionados principalmente con la Real Sociedad. Asimismo, la empresa intentó penetrar en el mercado vizcaino con anuncios del Athletic pero no le salió muy bien el invento. En Bizkaia predomina la San Miguel, por lo que Keler ha decidido centrar su target objetivo completamente en Gipuzkoa. Por ello, han rebautizado Donostia, su ciudad bandera, como Kelerville.

Su último anuncio lo ha realizado la compañía Dimension y la canción del mismo, titulada Tengo, ha sido compuesta por Xabi San Martín, de la Oreja de Van Gogh. El spot me encanta, porque me parece que, efectivamente, Keler hay que relacionarlo con Donostia y con Gipuzkoa. Lo único que no me gusta es el estereotipo de protagonista, porque ése no es un donostiarra de verdad. Más bien diría que es un ñoñostiarra, por las pintas el skate y todo eso. Pero por lo demás, me gusta hasta la historia. Porque yo soy de Kelerville, ¿y tú?

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Viernes, agosto 6th, 2010

Adolescencia literaria

En el examen de Selectividad de Lengua y Literatura del año 2006, cuando la hice, para realizar el comentario de texto nos pusieron un artículo de opinión de Juan Manuel de Prada (si no recuerdo mal) que hablaba sobre El Libro. Venía a decir que la gente que decía que no le gustaba la lectura lo decía debido a que no había encontrado Ese Libro que te abre las puertas a un mundo mayor. Ese Libro que puede llegar a convertirse en tu libro favorito y que es el comienzo de otros muchos libros.

A mí me pasó y a otros conocidos también. El mio no fue un gran y reconocido libro, pero fue un relato que en aquella época, cuando tenía unos catorce años, me fascinó. Se trata de Un viejo que leía novelas de amor de Luís Sepúlveda. De su mano vino otro libro: Rebelión en la granja de George Orwell y también Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Y luego tres de Hermann Hesse: Siddhartha, Mi credo y Demian. También hubo obras en euskera como Ehun metro de Ramón Saizarbitoria y Soinujolearen Semea de Bernardo Atxaga. Todo ello derivó, ya con diecisiete años, en La Peste de Albert Camus y El Evangelio según Jesucristo del recién fallecido nobel José Saramago.

Recuerdo los libros porque, aunque en esa época también leí otros, son ésos los que conformaron mi adolescencia literaria. Los que aportaron cierto tipo de valores a mi personalidad, para bien o para mal.

Pero también es cierto que otros se quedaron por el camino como El guardián entre el centeno de Jerome David Salinger, La genealogía de la moral de Friederich Nietzcshe (muy de moda en aquélla época, creo recordar), Cien años de soledad también de Márquez, Walden Dos de Burrhus Frederic Skinner y Un mundo feliz de Aldous Huxley.Digo que se quedaron en el camino en esa época, porque con el tiempo los he ido leyendo.

La presente reflexión viene motivada, precisamente, porque estoy deleitándome con la citada obra de Husley y aunque creo que es una auténtica genialidad, no me hace sentir la misma pasión y fascinación que aquéllos que leí cuando era un pubescente. Lo mismo me ocurrió cuando leí, el pasado año, El guardián entre el centeno. Me pregunto si efectivamente hay una lectura para cada momento de la vida o todo transcurre en función al estado de ánimo de cada uno. Por eso, cuando eres adolescente y tienes las hormonas revolucionadas y piensas que todo gira en torno a ti, aquello que lees también crees que habla sobre tu persona.

No lo sé. Sea como sea, creo que el ser humano tiene demasiado poco tiempo para disfrutar de tantas obras bellas.

Domingo, agosto 1st, 2010