Yo soy de Kelerville

La cerveza Keler nació en Donostia hace más de un siglo. En 1890 Juan y Teodoro Kutz, de origen Alemán, instalaron sus fábricas, si no recuerdo mal, en lo que ahora es el barrio del Antiguo, junto al río Konporta. Más tarde también fabricarían una cerveza que se llamaría El León. Muchos años después, a comienzos de la década de los 90, Keler fue absorbida por la compañía Cruzcampo. Luego Heineken compra Cruzcampo y Keler es vendida a la marca Damm (sí, la de la Voll Damm y Estrella Damm), y sus fábricas son llevadas fuera de Euskadi.

No obstante, ocurre un fenómeno muy curioso, aunque se haga fuera sólo se vende aquí. Y según tengo entendido desde hace un tiempo, si no que me corrijan, casi exclusivamente en Gipuzkoa. Son populares sus spots relacionados principalmente con la Real Sociedad. Asimismo, la empresa intentó penetrar en el mercado vizcaino con anuncios del Athletic pero no le salió muy bien el invento. En Bizkaia predomina la San Miguel, por lo que Keler ha decidido centrar su target objetivo completamente en Gipuzkoa. Por ello, han rebautizado Donostia, su ciudad bandera, como Kelerville.

Su último anuncio lo ha realizado la compañía Dimension y la canción del mismo, titulada Tengo, ha sido compuesta por Xabi San Martín, de la Oreja de Van Gogh. El spot me encanta, porque me parece que, efectivamente, Keler hay que relacionarlo con Donostia y con Gipuzkoa. Lo único que no me gusta es el estereotipo de protagonista, porque ése no es un donostiarra de verdad. Más bien diría que es un ñoñostiarra, por las pintas el skate y todo eso. Pero por lo demás, me gusta hasta la historia. Porque yo soy de Kelerville, ¿y tú?

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agosto 6th, 2010, posted by admin

Adolescencia literaria

En el examen de Selectividad de Lengua y Literatura del año 2006, cuando la hice, para realizar el comentario de texto nos pusieron un artículo de opinión de Juan Manuel de Prada (si no recuerdo mal) que hablaba sobre El Libro. Venía a decir que la gente que decía que no le gustaba la lectura lo decía debido a que no había encontrado Ese Libro que te abre las puertas a un mundo mayor. Ese Libro que puede llegar a convertirse en tu libro favorito y que es el comienzo de otros muchos libros.

A mí me pasó y a otros conocidos también. El mio no fue un gran y reconocido libro, pero fue un relato que en aquella época, cuando tenía unos catorce años, me fascinó. Se trata de Un viejo que leía novelas de amor de Luís Sepúlveda. De su mano vino otro libro: Rebelión en la granja de George Orwell y también Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Y luego tres de Hermann Hesse: Siddhartha, Mi credo y Demian. También hubo obras en euskera como Ehun metro de Ramón Saizarbitoria y Soinujolearen Semea de Bernardo Atxaga. Todo ello derivó, ya con diecisiete años, en La Peste de Albert Camus y El Evangelio según Jesucristo del recién fallecido nobel José Saramago.

Recuerdo los libros porque, aunque en esa época también leí otros, son ésos los que conformaron mi adolescencia literaria. Los que aportaron cierto tipo de valores a mi personalidad, para bien o para mal.

Pero también es cierto que otros se quedaron por el camino como El guardián entre el centeno de Jerome David Salinger, La genealogía de la moral de Friederich Nietzcshe (muy de moda en aquélla época, creo recordar), Cien años de soledad también de Márquez, Walden Dos de Burrhus Frederic Skinner y Un mundo feliz de Aldous Huxley.Digo que se quedaron en el camino en esa época, porque con el tiempo los he ido leyendo.

La presente reflexión viene motivada, precisamente, porque estoy deleitándome con la citada obra de Husley y aunque creo que es una auténtica genialidad, no me hace sentir la misma pasión y fascinación que aquéllos que leí cuando era un pubescente. Lo mismo me ocurrió cuando leí, el pasado año, El guardián entre el centeno. Me pregunto si efectivamente hay una lectura para cada momento de la vida o todo transcurre en función al estado de ánimo de cada uno. Por eso, cuando eres adolescente y tienes las hormonas revolucionadas y piensas que todo gira en torno a ti, aquello que lees también crees que habla sobre tu persona.

No lo sé. Sea como sea, creo que el ser humano tiene demasiado poco tiempo para disfrutar de tantas obras bellas.

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agosto 1st, 2010, posted by admin

Uriarte vs. López de Uralde

El año pasado tuve la oportunidad de entrevistar a Anton Uriarte, un paleoclimatólogo de Donostia, con motivo de un reportaje que tenía que hacer para la carrera. El tema en cuestión, elegido por mí, era romper el mito actual que dice que el cambio climático actual es antrópico. Yo ya era seguidor de su blog titulado CO2 (página que os recomiendo con todo mi corazón), pero al entrevistarme con él me confirmó de primera mano que en torno al cambio climático hay un negocio de cojones. Asimismo, desde hace unos años sigo la línea de investigación de Greenpeace sobre el mismo tema y para hacer el reportaje también contacté con su servicio de prensa. Al final, soy más partidario de Uriarte que de otros.
Os dejo con un debate entre Antón Uriarte y Juan López de Uralde, director de Greenpeace España (aunque en breve lo deja):

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julio 27th, 2010, posted by admin

Primera escena de Evangelion 2.0: You can (not) advance

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julio 3rd, 2010, posted by admin

Las mujeres de Saramago

por Mirta González Suárez, catedrática de la Escuela de Psicología y CIEM. Publicado en el Noticias de Gipuzkoa.

MAGDALENA Cuando le dice a Jesús: “Tendrías que ser mujer para saber lo que significa vivir con el desprecio de Dios y ahora tendrás que ser mucho más que un hombre para vivir y morir como su elegido” (1). Otras surgieron de la dura realidad y algunas, desde su nacimiento, adoptaron lo imposible, tal el caso de Blimunda, la que puede percibir a la gente por dentro y tuvo que pasar por la pena de contemplar la procesión de brujas desterradas a Angola: “Ahí va mi madre, ni suspiros ni lágrimas, ni siquiera el rostro compasivo” (2), piensa ante las mujeres escupidas, acosadas, humilladas. Son mujeres diversas: asombro constante frente a ese hilo que une la tinta a la imagen. Todas enseñan una y otra vez la capacidad de ver al mundo con fortaleza y a la vez bondad, ambas claves en Saramago quien, en su creación, optó por cuestionar con el abrazo que esconde la posibilidad de vivir encuentros que rompen la explotación para unir de igual a igual. Si Blimunda puede ver las entrañas: ¿Qué mayor profundidad podemos pedir? Ante la injusticia hasta las monjas se rebelan: “Ahora saldrán las monjas de Santa Mónica con extrema indignación, insubordinándose contra las órdenes del rey de que sólo pudieran hablar en los conventos a sus padres, hijos, hermanos y parientes hasta segundo grado” (3).

En el papel y la pantalla Marta seguirá en la fría ciudad mercantil de La Caverna o estará de regreso en el pueblo con el vientre henchido y los dedos acariciando la cerámica, mientras el perro Encontrado la acompaña con el hocico entre las patas. ¿Será el mismo animal que acompañó a Joana Carda cuando con un bastón desencadenó la separación de la Península Ibérica?: “…de Joana Carda nada sabemos en lo que se refiere a sus recursos, por lo menos ya vimos que no parece mujer para vivir de caridades o a expensas del macho” (4). ¿Seguirá sufriendo Lidia por el desamor de Ricardo Reis, que es más dolor por su pobre condición de trabajadora de hotel? María Sara, en cambio, se expresa de frente: “El mal está en vosotros, los hombres, todos, el machismo, cuando no es la profesión es la edad, cuando no es la edad es la clase social, cuando no es la clase social es el dinero, es que no vais a decidiros nunca a ser naturales en la vida” (5). Ante la democracia de mentirillas: ¿Dónde está la esposa del doctor para que nos dé una mano para superar tanto engaño? “Están todos ciegos, pensó la mujer del médico”. Ojalá no tengamos que preguntar cómo lo hizo la muchacha de las gafas oscuras: ¿Y la gente cómo va? “Van como fantasmas, ser fantasma debe de ser algo así, tener la certeza de que la vida existe… y no poder verla” (6). La realidad nos dice que ya no conoceremos más mujeres de Saramago, de ese hombre mayor que surge en muchos capítulos, triste e introvertido, magra vida en un simple apartamento. “Calentó el guiso que le sobraba del almuerzo y se sentó a cenar” (7), pero que en cada texto nos muestra cómo se hace para salir y curiosear alrededor. “M. se quedó parada en la puerta, mirándome. Lo primero que vi fueron los ojos: claros, amarillos, dorados, o rubios, anchos, abiertos, clavados en mí como ventanas no sé si más abiertas hacia dentro que hacia fuera” (8). Eso es: la pluma irreverente, sin puntos ni comas, nos ayuda a conocer como si fuera la primera vez algo tan cotidiano como la lluvia: “La primera lluvia se limitó a unas dispersas y finas gotas, menos que una llovizna, un polvo de agua, pero quince minutos después ya caía en hilos continuos, después en cuerdas gruesas que el viento iba empujando en nuestra dirección. Vimos avanzar la lluvia en cortinas sucesivas, pasaba delante de nosotros como si no tuviese intención de detenerse, pero el suelo resecado respiraba ávidamente el agua. El más puro de todos los olores, el de la tierra mojada, nos embriagó durante un instante: “Qué bonito es el mundo”, dije yo. Pilar, en silencio, apoyó la cabeza en mi hombro. Ahora son las ocho de la tarde, continúa lloviendo. El agua ya debe de haber llegado a las raíces más profundas” (9). Es tan triste pensar que Saramago, el mago, ha muerto, pero lo que de verdad nos deja con un punzón en el corazón es que ya no podemos esperar otro libro, con otras mujeres y hombres de mente abierta para dar y recibir cariño. Gracias, maestro, por recordar a la abuela Josefa cuando dijo: “Más temprano o más tarde, la verdad siempre acaba por salir a flote, es sólo cuestión de paciencia” (10).

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junio 27th, 2010, posted by admin

Hoguera de San Juan

He estado viendo con un amigo una hoguera de San Juan. Hablando de lo humano y lo divino, he recordado cómo echábamos a esas mismas hogueras los apuntes del curso y cómo desaparecían para no verlos nunca más, entre el humo y las cenizas. Ojalá, la mala hostia pudiese desaparecer así de fácil.

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junio 24th, 2010, posted by admin

Élites académicas II (y fin)

Parece ser que mi anterior post ha sentado mal a mucha gente y viendo los comentarios me doy cuenta de que parece que no se ha entendido muy bien lo que quería decir, probablemente por fallo mio. Aun y todo, no me retracto del texto anterior, y lo escribiría una y mil veces.

Al haber visto cierto malestar en la gente y viendo que han subido las visitas a mi blog de manera exponencial (si tuviese el AdSense instalado sería de oro), me parece que debería aclarar conceptos. Aunque también hay que decir que ha habido quien me ha felicitado por ello, pero también se basaba en una doble lectura que yo no quería hacer, entonces, pues no sé… Al grano.

Hay gente que se ha sentido ofendida porque ha creído que directamente me metía con un subgrupo concreto de la universidad. Nada más allá de la realidad, empezando porque al no estar dentro de ese grupo no puedo saber qué ocurre y adivino, por ahora, no soy. Voy a volver a explicar de la manera más clara posible la única puta tesis que de verdad quería expresar.

Pensad en un grupo en el que haya una jerarquía. Y en ese grupo se crea un subgrupo en el que la jerarquía se rompe, desaparece o se diluye por el motivo que sea. Por ejemplo, hay una clase y dentro de ella hay una cuadrilla a la que le gusta el Rock. Y quieren aprender a tocar la guitarra y da la casualidad que el profesor de matemáticas es un figura en ello. Y decide que, fuera de su horario laboral, les va a echar un cable. El mero hecho de tener un contacto con un fin no académico con un sujeto en una jerarquía inferior es romper la misma, porque el maestro deja de valorar a los chavales por sus ejercicios de derivadas y sí porque les guste Led Zeppelin. Mi lectura al respecto pretendía acabar ahí. Y lo que me da “asco” es precisamente que se rompa la jerarquía, no otra cosa (casi ningún comentario hablaba sobre esto, cuando este era el eje central del discurso y no otro). Yo he crecido pensando que un hijo nunca puede ser amigo de un padre, ni un alumno de un profesor. Y ahí acaba el asunto señores (ésto es lo verdaderamente discutible. Discutamos de ello si queréis, me parecería de puta madre, pero no de algo que no he dicho).

Pero algunos han interpretado, y he aquí el gran problema, que yo decía que al romperse esas barreras se beneficiaba a unos y a otros no, y que eso lo estaba aplicado al citado grupo de Deusto. Esto último no lo he dicho. Ni lo diré. Y mucho menos diré que eso ha pasado. Primero, porque no lo sé, y segundo, pero no menos importante, porque sería poner en tela de juicio la labor de algunas personas, cosa que no haría porque, hasta ahora, no tengo motivos. Es más, diría que el trabajo que han realizado en algunos aspectos es muy buen (véase lo de la capitalidad y tal).

Si hubiese querido ser un hijodeputa, lo hubiese sido. Y si hubiese querido meterme con alguien le hubiese puesto nombres y apellidos. Y aquí voy a jugar con mi arrogancia: Si hubiese querido poner a parir el grupo de Deusto, no hubiese publicado esto en mi blog de mierda (que hasta ayer tenía cuatro visitas), lo hubiese publicado en el jodido BOE. Es más este blog lleva mi nombre en letras bien hermosas, pero nunca me atrevería a firmar algo así con mi nombre. No destaco por mi valentía, precisamente.

Comprendo, en parte, que la gente se haya sentido identificada y lo siento en el alma, porque  os aseguro que no era mi intención (¿Pero alguno se cree que me quiero meter en un fregau así? ¿Qué estamos, locos?). Lo que más me ha preocupado es que se haya llegado hasta el insulto, cuando obviamente no se ha entendido lo que se tenía que entender (repito, no voy a negar que el artículo sea algo ambiguo, porque así me lo han trasmitido, aunque yo creo que es cristalino como el alcohol, pero bueno, visto lo visto…).

Lo repito, por última vez, y más allá de eso cada uno interpretará lo que quiera, pero ese ya no será mi problema: no me parece correcto que se rompan las jerarquías y punto, por eso odio a las élites académicas, porque las rompen. Yo de esto no voy a hablar más, a menos que queramos discutir sobre esta tesis, que, repito, es la única que quiero expresar, pese a que alguno piense que en mis palabras hay una intencionalidad oculta o algo así.

Espero que mañana no me llegue un gato negro muerto al buzón y que sea mi ikastola la que me manda un aviso porque se ha molestado con el artículo. Ya sería el descójono padre, porque al final como cada uno barre para su casa…

Por último, espero que este post se lea igual de bien que el anterior.

Leer anterior artículo: Élites académicas.

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junio 22nd, 2010, posted by admin

Élites académicas

Llevo tiempo pensando en la que podríamos llamar élites académicas (de otra manera me curtirían el lomo y yo soy un cobarde). Cuando era considerablemente más joven, ya percibía cómo a mi entorno se generaban esos grupitos selectos que nunca he llegado a comprender demasiado bien.

Imaginaos que vuestro colegio decide organizar un periódico escolar. Para la conformación del grupo de redactores no hay ningún tipo de requisito, es decir, es abierto a todo el mundo, y desde dirección o desde el órgano correspondiente se hace un llamamiento a todos los alumnos para que participen en él. Se apunta quien sea, los tontos, los listos, los más capaces, los menos capaces y los que no destacan ni por buenos ni por malos, los normales, y el proyecto (o lo que sea) echa a andar. No obstante, los alumnos no pueden ser quienes manden sobre él, sino que al ser un trabajo académicamente dirigido son los profesores quienes tiran del carro y deciden la dirección.

En ese proceso, se crea un subsistema de relaciones que va más allá de lo que la lógica del colegio establece. Es decir, dentro del alumnado hay un subgrupo que realiza trabajos extra académicos y que tiene una relación distinta con los profesores. Al no ser un trabajo para nota, los lazos que se establecen no son de maestro-alumno, sino que podría decirse que son de amistad (dentro de los límites que pueda marcar la diferencia de edad entre unos chavales de 15 y otros de 35). Con lo cual se rompen los citados lazos, y de una manera o de otra repercuten sobre la vida en clase. Es inevitable.

El profesor conoce en profundidad a los alumnos y comienza a valorarlos en función a sus valores personales y no académicos. El problema está, precisamente, cuando se sustituyen los primeros por los segundos. Lo que hayas estudiado o no, deja de importar (en cierta medida; tampoco digo que les aprueben con examen en blanco).

Y todo se acentúa cuando unos u otros, profesores o alumnos, llevan esa relación personal más allá del subsistema que han creado dentro de las aulas y la sitúan fuera. Llevando a cabo actividades lúdicas, como ir a tomar un pote.

Hace poco una compañera de universidad me comentaba que el hecho de que yo no quisiese que algunos profesores viniesen a nuestra cena de gala celebrada con motivo del fin de la licenciatura, se debía a que yo representaba un estereotipo infantil, de aquél que por el mero hecho de ser alumno tenía que odiar a los profesores (era más o menos así, no recuerdo con exactitud).

Nada más allá de la realidad. El meter a un profesor en mi tiempo de ocio, sería compartir con él momentos no procedentes en mi vida. Sería destruir el estatus de cada uno y ponernos al mismo nivel, de la misma manera que se destruye dentro de las élites. E, incluso, siendo beneficioso para mí, no lo aceptaría. Es más, me da asco. Por eso, cuando algún profesor en la universidad me ha instado participar en el grupo A de nosequé o en el grupo B de nosecuál, siempre he pensado lo mismo: odio esos putos grupos de élites académicas.

Esto continúa en: Élites académicas II (y fin)

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junio 20th, 2010, posted by admin

Cuando José Saramago detuvo a La Muerte

José Saramago ha muerto. Pero no siempre fue así. Recuerdo una vez que hizo que todo un país estuviese en vilo porque ninguno de sus habitantes podía morir. Detuvo a La Muerte e, incluso, hizo que ésta se enamorase de un hombre. E hizo que la península ibérica se convirtiese en una isla y girase sobre sí misma. Eran los buenos tiempos, cuando pese a sus achaques, conseguía iluminar o cegar al mundo, según le convenía.

Eran buenos aquellos tiempos en los que nos hizo salir de una cueva, para darnos cuenta de que vivimos en una mayor. También tuvo, no obstante, tiempos jodidos. Como cuando quiso ser un evangelista y le costó más de un disgusto y premio. Pero antes de eso quiso ser cronista de la realeza y reprodujo la bajeza de ese mundo, estrapolable a hoy.

A algunos les enseñó la izquierda y a otros, a los que no querían estar junto a él, la derecha. Y hasta a algunos pocos geeks les mostraba un camino mediante un cuaderno, que casi no llevaba firma. Porque ningún nombre era conocido, exceptuando uno: José.

José Saramago ha muerto, pero ¡Joder, cuánto nos ha dado en vida!

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junio 18th, 2010, posted by admin

La soledad del nadador

Bastien Vivès: El gusto del cloro. Diábolo Ediciones, Madrid, 2009. Cartoné. 19x28cm. 135 páginas. Color. ISBN: 978-84-936764-8-3

La realidad es más amarga de lo que nos gustaría. En la vida las cosas no salen como uno quisiera. No obstante, cada uno aprende de cada error e infortunio que vive. Podrían ser éstas unas de las primeras reflexiones que haríamos al terminar de leer El gusto del cloro de Bastien Vivès. El autor nos muestra una historia sencilla, donde un protagonista sin nombre aquejado de escoliosis es obligado por su fisioterapeuta a asistir regularmente a la piscina. El autor parisino estructura una historia del enamoramiento entre el chico protagonista y una nadadora que acude todas las semanas a hacer unos cuantos largos.

Gracias a esta obra, Vivès fue galardonado con el premio al mejor artista revelación en el festival de Angoulême. Posteriormente, publicaría La bouncherie (Ed. Vraoum, 2008) y recientemente Dans mes yeux (Kstr/Casterman, 2009). En estas obras, que no han sido aún publicadas en España, también aborda las relaciones de pareja. El amor y los problemas sentimentales parecen ser de uso recurrente en sus trabajos. No obstante, subyacen otras ideas, más allá del amor, tras las vivencias de ese personaje que intenta desesperadamente nadar correctamente en la piscina. La idea del amor, efectivamente, está presente, pero en concordancia con otras dos: la ruptura de la soledad personal y la autosuperación. Read the rest of this entry »

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junio 3rd, 2010, posted by admin

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